¿Cuántas veces un gesto amable ha tenido el poder de transformar nuestra realidad poderosamente?
Seguro que alguna vez también te ha ocurrido, estar en la cola del supermercado, aburrido, irritado por la espera y comido por la impaciencia cuando, un simple gesto, un pequeño detalle ha cambiado completamente tu estado mental, inspirándote inconscientemente para el resto del día.
Se trata, como puede que haya sido tu caso, de gestos muy pequeños: una sonrisa sincera de la persona que nos atiende, alguien que nos cede el paso en el ascensor, una persona que nos avisa de un olvido en el autobús… Cosas minúsculas que, si lo pensamos detenidamente, tienen un gran poder; el poder de cambair el mundo.
Sí. Vivimo en la era de la información. Tenemos acceso a todo tipo de información de la forma más inmediata, pero ocurre que esa información por lo general suele venir cargada de connotaciones negativas. Es por eso que los pequeños gestos positivos, las maneras amables, desinteresadas y altruistas no solo tienen el poder de transformar nuestra realidad, sino que unidas sirven de dique de contención contra toda esa información no tan positiva que nos bombardea la mente casi sin que nos demos cuenta.
Los gestos amables, los pequeños detalles positivos se convierten en grandes cadenas…
Además, está demostrado que los gestos amables tienen el poder de contagiar la buena vibración a los demás, convirtiéndose en una poderosa cadena capaz de hacer grandes cambios en la psique colectiva. ¿Cuántas veces has estado en un atasco y has notado que cuando le cedes el paso a otro conductor que intenta incorporarse a tu misma vía su cara se ilumina para, a continuación, observar como el siguiente conductor cede a su vez el paso a otro?
Pequeños gestos para una mejor salud mental
Además de los efectos beneficiosos que nuestros gestos amables crean en los demás nosotros mismos podemos beneficiarnos. Está demostrado científicamente que cuando realizamos un gesto de amabilidad nuestro estado de ánimo mejora automáticamente, aumenta nuestra sensación de bienestar y plenitud, reduce el estrés y hace que, en lo más profundo de nosotros o nosotras mismas, sintamos que todo vale la pena.
La práctica de los gestos amables es fundamental…
Reconozcámoslo. Todas y todos nos vemos a veces llevados por una cierta inercia que nos hace actuar de forma automática. Por ello, entrenarnos en repetir ciertos gestos pequeños en nuestro día a día puede ayudarnos a transformar esa tendencia, sustituyendo ciertas reacciones automáticas por pequeños actos de amabilidad, pequeños detalles que sin ser muy llamativos ni extravagantes pueden ayudarnos a fortalecer una actitud proactiva de transformación consciente.
¿Y cómo lo hacemos…?
No se trata de tomar una actitud impostada o forzada con la intención de «aparentar» algo que realmente no sentimos, sino de conectar con lo mejor de nosotras y nosotros mismos para dejar que fluya naturalmente la humanidad y la buena vibración que todos poseemos. Ya sea dando los buenos días a la persona que tenemos enfrente, cediendo el paso a un conductor o devolviendo una cálida sonrisa al dependiente de nuestra panadería favorita todos esos pequeños gestos tienen el poder de transformar el mundo, nuestro mundo, haciéndolo mejor y propagando así una onda de buena energía necesaria y constructiva.

Redacción Rotary Club Sevilla
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